Con la aprobación de la ley de Boleta Única en Papel (BUP), el panorama electoral se complica aún más. Este nuevo sistema puede permitir que los candidatos provinciales, como Kicillof, obtengan mayor autonomía en la conformación de listas y reduzcan el impacto del arrastre que podrían ejercer candidatos de mayor perfil a nivel nacional.
En este contexto, el Frente Renovador se posiciona como un actor clave en la interna de Unión por la Patria, reafirmando su voluntad de participar activamente en el proceso electoral. La capacidad de este espacio para consolidar su propuesta y trabajar en conjunto con otros sectores del peronismo será fundamental para enfrentar los desafíos que se avecinan en el horizonte electoral de 2025.
El posteo de Rubén Eslaiman sobre la interna de Unión por la Patria
La interna del peronismo al rojo vivo
La tensión entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof ha escalado en los últimos tiempos, con ambos dirigentes en el centro de una lucha por el poder dentro del kirchnerismo. En una reciente reunión en el Club Atenas de La Plata, Máximo Kirchner hizo alusión a su rival sin nombrarlo, sugiriendo que Kicillof llegó a su posición gracias al “dedo” de la expresidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Este comentario generó una fuerte reacción en la Casa de Gobierno, donde algunos se preguntaron: “¿No tiene nada mejor que hacer que socavar al único gobernador kirchnerista del país? Es inentendible”.
A pesar de la hostilidad, hubo señales de un posible momento de paz. La Cámpora, tras elogiar a Kicillof, decidió poner un alto al fuego en esta disputa, consciente de que la interna podría intensificarse conforme se acerque el cierre de listas para las elecciones de 2025. Sin embargo, la militancia se muestra hastiada y desorientada ante el constante enfrentamiento interno.
La raíz de esta pelea no se encuentra en diferencias ideológicas, sino en la lucha por la gestión del poder y el control político. A medida que la competencia por la gobernación de 2027 se calienta, figuras como el intendente Jorge Ferraresi expresaron su deseo de liderar el movimiento, reconociendo el liderazgo de Cristina pero asegurando que se necesita alguien «que conduzca el movimiento». Desde el círculo de Máximo Kirchner, surgen alarmas sobre estas rebeldías que rodean a Kicillof, con algunos sugiriendo que ciertos aliados buscan “jubilar” a la expresidenta.

Desde la gobernación, se desmienten los rumores sobre un posible rupturismo de Kicillof. “Axel es, fue y será conducido por Cristina. No quiere jubilarla”, sostienen sus allegados, quienes enfatizan que es absurdo esperar que Kicillof controle a Ferraresi o Larroque, ambos con más años de militancia que él. No obstante, reconocen que la realidad social ha cambiado y que están dispuestos a debatir sobre las nuevas demandas de la sociedad. En este sentido, destacan que Cristina ha llamado a generar nuevas propuestas, advirtiendo que, si continúan desconectados de la realidad, no ofrecerán alternativas viables.
Las fricciones actuales se inscriben en el contexto electoral del próximo año. Un grupo de dirigentes peronistas se opone a repetir el esquema de 2023, donde la definición de listas estuvo en manos de Máximo Kirchner y Martín Insaurralde. Aquellos que no se alinean con la corriente de La Cámpora buscan refugio bajo el liderazgo de Kicillof, presionando para que se le considere una figura prescindible. Kicillof, por su parte, se aleja de esta lucha de poder, enfatizando la gravedad de la situación del país: “Estamos en un año electoral”, sostuvo, “y me eligieron para conducir los destinos de esta provincia, de un pueblo en sufrimiento”.
Como si fuera poco, ahora es el massismo el que se suma a la disputa interna de cara a las elecciones legislativas del año que viene, complicando aún más el panorama político y generando incertidumbre sobre la unidad del frente en un momento clave para el futuro del kirchnerismo y la gobernabilidad de la provincia

