Argentina no firmará el Pacto del Futuro impulsado por la ONU

Lo anunció la canciller Diana Mondino. «En la nueva Argentina no hay lugar para agendas internacionales totalitarias», subrayó el secretario de Culto, Nahuel Sotelo

El Gobierno que encabeza el presidente Javier Milei decidió que Argentina no se sumará al Pacto del Futuro que firmaron los 193 países que integran las Naciones Unidas.

Diana Mondino anunció ayer en Naciones Unidos (ONU) la decisión geopolítica más disruptiva que asumió Javier Milei desde su llegada a Balcarce 50: en el recinto de la Asamblea General, la canciller reveló que Argentina rechazaba el “Pacto del Futuro”, una iniciativa multilateral con escaso consenso de los países miembros que es la hoja de ruta del foro global para los próximos 25 años.

El Pacto del Futuro es un proyecto ambicioso que se trabajó a nivel mundial en los últimos dos años y que tiene como finalidad establecer compromisos geopolíticos para reformar la arquitectura institucional de la ONU, profundizar los contenidos del acuerdo de cambio climático de París, fijar normas de consenso para garantizar la paz, definir reglas de juego para cerrar asimetrías en el uso de la inteligencia artificial y promover una hoja de ruta para garantizar un escenario crecimiento estable para las nuevas generaciones.

Brasil, México, Irlanda, Rusia, Corea del Norte, Kuwait e Irán tienen objeciones sobre el Pacto del Futuro. Sus normas afectan sus propios intereses geopolíticos, mientras que Estados UnidosAlemania, Francia y ciertos países del África consideran que esta iniciativa multilateral puede cambiar al mundo en los próximos 25 años.Milei, en cambio, plantea la “disociación” de la Argentina por una razón ideológica. En este sentido, el Presidente no establece un concepto de interés doméstico como proponen en silencio Lula da Silva o Vladimir Putin, sino que su condena al Pacto del Futuro se vincula a su defensa de la libertad per se y al rechazo de normas globales que pueden significar su limitación por orden del sistema internacional.

El jefe de Estado considera que la ONU es un fósil institucional que exhibe una mirada pro Palestina y muy alejada de las reglas básicas del capitalismo moderno. Asimismo, considera que es posible acordar ciertos consensos básicos de gobernanza global, pero que ello no debe implicar que los países se sometan a normas multilaterales que pueden bloquear su propio desarrollo como Nación.

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