Alberto Fernández empuja casi en soledad el juicio político contra la Corte
El Presidente dio un paso al frente con una de las apuestas políticas más trascendentes desde que ocupa la Casa Rosada, pero hasta el momento no encontró respaldo explícito de La Cámpora y parte del peronismo se mostró reticente ante su avanzada contra el máximo tribunal de Justicia del país
No habían pasado ni diez horas del primer día del año cuando el presidente Alberto Fernández decidió irrumpir en la agenda pública con una de las apuestas políticas más fuertes que hizo desde que ocupa el sillón de Rivadavia. Con un hilo en su cuenta de Twitter, a las 9:52 de la mañana del 1° de enero, el mandatario comunicaba que había decidido impulsar el juicio político contra los cuatro integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En su carta apuntó contra el presidente del máximo tribunal, Horacio Rosatti, y en forma posterior pero a la postre con el mismo objetivo, contra los tres restantes cortesanos, Ricardo Lorenzetti, Carlos Rosekrantz y Juan Carlos Maqueda.
Cuatro días después de esa avanzada con fortísimas implicancias para la vida institucional de la democracia argentina, el presidente cuenta con menos respaldo del que semejante iniciativa ameritaría. Al menos a juzgar por los posicionamientos explícitos – o la falta de ellos – en su propio espacio.
El primer síntoma de esto apareció en la foto que Alberto Fernández exhibió en un salón de la Casa Rosada con los gobernadores del peronismo que lo acompañaban en la inédita confrontación contra la Corte.
Sobre un total de 18 gobernadores peronistas en las 24 provincias del país, el mandatario nacional aspiraba sumar las voluntades de todos, o al menos tener sólo alguna excepción lógica. Sin embargo, hasta hoy sólo 11 caudillos provinciales lo respaldaron, con el incómodo episodio en el medio protagonizado por el entrerriano Gustavo Bordet, quien desmintió haber firmado la petición que el presidente y sus colegas habían rubricado y en la que estaba inicialmente incluido.
Tampoco La Cámpora, ni mucho menos su líder, el diputado Máximo Kirchner, han dado muestras de salir a militar la batalla propuesta por el presidente contra los jueces supremos. Ni siquiera la exposición del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, desarticula esta observación: Kicillof aparece en el origen del conflicto, ya que el territorio que gobierna brindó los argumentos para que Alberto Fernández pudiera recortarle los fondos a la Ciudad de Buenos Aires que derivaron en la disputa que luego la Corte resolvió en favor del gobierno porteño. Fue en la recordada revuelta de la policía bonaerense por mejoras salariales del mes de septiembre de 2020. Su presencia era casi una exigencia de las circunstancias.
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