José Sigaud: «Karate, no moda»

José Sigaud es instructor 1°Dan de Shotokan Karate

San Bernardo, partido de La Costa, pcia. de Bs. As.

+54 2257 543741

 

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Hay en la actualidad una tendencia creciente entre los instructores a afirmar que karate debe adaptarse a la época, que debe responder a las expectativas de los estudiantes iniciados, en este caso niños y jóvenes.

Pues bien, resulta que los niños asimilan lo que reciben, motivados por los mayores encargados de su instrucción y orientación.
El rol del educando es enseñar, guiar y extraer lo mejor de un niño.
Como un padre y una madre lo harían, o deberían hacer.
Es mentira que los chicos «eligen». No tienen el criterio aún para hacerlo.
Por esa razón un sensei es «el que nació antes», según traducción literal del japonés.
No hay una voluntad manifiesta previa en el niño hacia tal o cual actividad, en todo caso con el tiempo tendrá más o menos interés en la disciplina y continuará o no.
El criterio que permite hacer elecciones acertadas para nuestras vidas madura con el tiempo, a media que crecemos y ganamos en experiencias.
El alumno no tiene por qué ser un calco de su sensei, pero es obligación del adulto a cargo transmitir el arte como corresponde, sin deformaciones al gusto.
No es karate lo que debe ser adaptado ni a los tiempos ni a las modas, son los estudiantes los que deben – si son capaces de adaptarse a ello- , asimilar la disciplina con todas sus exigencias y contenidos.
Imaginen un bailarín presentándose en una audición para ingresar al ballet Bolshoi, una de las academias de ballet de mayor excelencia en el mundo, diciéndole al maestro de ceremonias «bueno, pero yo quiero hacer unos pasitos nuevos que me inventé…»… entra por una puerta y sale por otra.
¿Se entiende la analogía?

Hacemos KARATE, no otra cosa.

Es por ello que debemos comprometernos con perfeccionarnos dentro del arte.
Es un tema muy extenso, que entronca con tendencias progresistas de esta posmodernidad contaminada de realidades líquidas, que a mi no me van.
El mensaje implícito hacia el alumno es: ¿quiere hacer karate?
Pues karate es esto, jovencito.
Caso contrario puede ir a jugar fútbol o cualquier otro deporte.

Por supuesto, para nosotros sudamericanos puede ser poco conveniente, pues siempre estamos mirando el negocio, que los alumnos no se espanten.
Pues a un sensei no debería importarle lo que crea el novato que viene a las prácticas, él viene a aprender, no a cuestionar o establecer sus preferencias.
Desde mi experiencia puedo decir que no hago marketing, me formé transpirando como animal, mirando un reloj que marcaba implacablemente una hora casi sin pausas de clase, con la voz rítmica y el golpeteo del shinai contra el piso de madera de un japonés metiéndose en mi consciencia.
Invertí – sigo invirtiendo- tiempo, dinero y energías sin consideraciones ni concesiones especiales, desde los 15 años.
Hoy los chicos son mucho más hábiles, mucho más capaces de lo que éramos nosotros, por lo tanto no debemos exigirles menos que eso.
Osss!

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