La misa por Cristina en Luján se convirtió en un acto kirchnerista

Estuvo el Presidente, los ministros y Axel Kicillof, entre otros. Hubo un fuerte respaldo a la vicepresidenta. El Arzobispo Jorge Scheinig fue cuestionado por avalar un acto partidario en la Basílica

El kirchnerismo organizó una misa por Cristina Kirchner en Luján, convirtió la Basílica en sede de un acto partidario y motivó el enojo de un sector de la Iglesia, al punto que el arzobispo a cargo de la ceremonia tuvo que pedir disculpas en el final de su discurso: «Perdón, metí la pata», dijo Jorge Eduardo Scheinig, el responsable de la arquidiócesis Mercedes-Luján.

El presidente Alberto Fernández encabezó una amplia comitiva oficial, que contó con la presencia de casi todos los ministros del gabinete, a excepción de Sergio Massa, Ministro de Economía, que sigue de viaje en Estados Unidos. Alberto ingresó último a la Basílica, con todos los funcionarios distribuidos en las primeras filas de la iglesia, más otros convocados de distintos sectores, como referentes de movimientos sociales, o representantes de otras religiones que acudieron al acto con el que el kirchnerismo buscó trasladar un mensaje de apertura al diálogo que, en los hechos, no fue tal.

La oposición, tal como había anticipado en la semana, no asistió al evento que tuvo un tinte político evidente, si bien el kirchnerismo fue más cuidadoso que en otras ocasiones, evitando entonar cánticos pro Cristina o movilizando columnas de militancia a Luján. Hubo poca presencia de aparato sindical, con la Uocra, apenas, mostrándose en la puerta de la Basílica.

Sobre la ausencia opositora en la convocatoria, el canciller Santiago Cafiero le dijo a Clarín: «Es una lástima que no hayan venido, pero nosotros tenemos la obligación de seguir convocándolos».

El Presidente se ubicó adelante de todos, junto al ex presidente Eduardo Duhalde, con quien habló activamente durante los 70 minutos que duró la misa. También estaba Eduardo de Pedro, el ministro del Interior que organizó el acto, y Leonardo Boto Álvarez, el intendente K de Luján. Cerca suyo estuvieron la titular de la Cámara de Diputados, Cecilia Moreau, la representante de Madres de Plaza de Mayo, Taty Almeyda, y el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

Sobre la otra fila, se vio al gobernador bonaerense Axel Kicillof, a su Vice, Verónica Magario; al jefe de Gabinete, Juan Manzur; al ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta y a la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, entre otros, dentro de una larga lista de dirigentes presentes. De los movimientos sociales, sobresalieron Juan Grabois y Daniel Menéndez, del Frente Patria Grande y Somos Barrios de Pie, ambos aliados al Frente de Todos.